Historia del Chucu – Chucu

La Facultad de Artes y Humanidades del Instituto Tecnológico Metropolitano y La Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín presentan:

Arqueología del Chucu-Chucu o la gran revolución sonora tropical urbana antioqueña.

ITM ambiental

La presente serie aborda de manera sintética el devenir del “sonido paisa tropical bailable”.

Hoy por hoy, el Chucu-Chucu, o la Cumbia Urbana Antioqueña, se mantiene en el campo de percepciones colectivas y a su alrededor se sigue festejando un tipo de idiosincrasia especial interiorana, de las montañas antioqueñas, durante festividades y rituales regionales.El Chucu-Chucu es un término aplicado a la música tropical antioqueña surgida entre los años 60 y 70 del siglo XX. Pocos fenómenos sociales han causado tanto impacto en el imaginario de nuestra ciudad Medellín, como esta gran revolución musical. Fue una revolución espontánea de jóvenes que encontraron en los ritmos tropicales del caribe colombiano una manera de expresar sus deseos y ambiciones. Ahora bien, aunque el campo sonoro se ataba al caribe, los sonidos gestados en esta época se acogían a los nuevos escenarios mundiales en los que se imponía el rock. Fue así como nació una nueva manera de entender la trama cultural denominada (luego y despectivamente) como Chucu-Chucu, que comprendió un marco vasto de creaciones e interpretaciones de nuestra manera regional de ver y entender el mundo. Grupos como Los Teen Ayers, Los Golden Boys, Los Hispanos, Los Graduados, Los Claves, Los Black Stars, Los New Stars Club y, por supuesto, Afrosound, entre otros muchos, definieron maneras especiales de ser antioqueños a partir de la fabricación de ritmos híbridos e irreverentes, sin miramientos a exigencias folcloristas, pero buscando a como diera lugar, festejar sus condiciones de existencia. La mayoría venían de pueblos y zonas rurales buscando labrarse nombres en la urbe que los recibía, y dispuestos a adaptarse a cualquier escenario. Camaleones en todo sentido se le medían casi a cualquier cosa y cuando fuera, hasta que todos confluyeron en la música, dispuestos, también a refundar su pueblo y su región. Y así, decidieron tocar cualquier género. Esta mutación musical ocurrida fue ocupando los espacios inconscientes del público distraído y poco a poco fue una revolución sonora. Nació el Chucu-Chucu, el sonido paisa por excelencia: una mezcla de todo aquello que pudiera ser bailable. Primordialmente Porros y Cumbias (gracias a la impronta inevitable que dejó Lucho Bermúdez cuando optó por vivir en Medellín), también Salsa, Vallenatos y Paseos. Todo eso mezclado, a veces más, a veces menos, se convirtió en el “vulgar sonido paisa”, como lo denominaba Andrés Caicedo, obnubilado por las descargas diabólicas de la salsa puertorriqueña de los años 70. Para nosotros esta “vulgaridad” es la mayor gesta que hay producido Antioquia en su historia musical. Ha sido el único período en el que, como región, se ha tenido consciencia de un sonido propio, a partir de intereses propios. Ahora bien, esta expresión musical que se conecta con un “ethos” regional, una suerte de “genio” idiosincrásico, marcó una profunda influencia en el devenir musical de Colombia y la región latinoamericana gracias a que las grandes casas disqueras colombianas se asentaron en Medellín y los procesos de difusión ampliados de manera industrial permitieron un crecimiento vertiginoso que terminó por impactar en Venezuela, Perú y Ecuador, principalmente, donde no sólo surgieron grupos que adaptaban las versiones musicales, sino imitaciones directas. Guión y Locución: Alberto Burgos HerreraIdea original e investigación: Juan Diego Parra ValenciaPrograma en el marco del proyecto de investigación-creación sobre patrimonio sonoro antioqueño.